Pablo Gómez (nombre ficticio  para mantener el anonimato de la cliente), es un padre de familia de clase media. Mujer y dos hijos (un niño de 11 años y una niña de 8). Trabaja como mecánico en un taller desde que tiene 17 años y cuando en 2006 se propuso, junto a su mujer, cumplir el sueño de, por fin, tener un piso propio, no se imaginaba lo que esto conllevaría 10 años después.

Pablo es un afectado más del IRPH. En 2006, Pablo no sabía que era esto o la cláusula suelo, había escuchado hablar del Euríbor, pero nada más. Su banquero le dijo que el Euríbor era muy inestable (y claro, era lo que él había escuchado) que mejor referenciar su hipoteca al IRPH, porque el valor de este índice apenas fluctuaba. Y así firmo una hipoteca que a día de hoy le ha provocado apenas ha logrado amortizar.

 

 

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