Recuperar la plusvalía municipal.

La sentencia del Tribunal Constitucional del pasado 16 de febrero declarando inconstitucional el cobro de la plusvalía municipal, ha supuesto un justificado gran revuelo entre todos aquéllos que se han visto obligados a pagar este impuesto en los últimos años. Según algunas noticias, podrían estar afectadas más de 500.000 operaciones inmobiliarias. Sin valorar el dato concreto, lo que sí es razonable es pensar que, cuando menos, todas las compraventas efectuadas a partir del año 2013, pueden cumplir los requisitos para optar a la reclamación del impuesto pagado. Por tanto, son estas operaciones las que, principalmente, deberían ser evaluadas.

¿Qué es la plusvalía municipal?

La plusvalía municipal es como se conoce al impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU). Es un impuesto de establecimiento voluntario por los ayuntamientos, a quienes corresponde íntegramente su gestión. Lo que grava este impuesto (hecho imponible), es la obtención de un incremento de valor de los terrenos urbanos, cuando se transmite la propiedad por cualquier título (ej. compraventa); o cuando se constituye o transmite un derecho real sobre ellos.

Las compraventas efectuadas desde 2013 deberían ser revisadas.

De lo expuesto cabría pensar que lo expuesto por la sentencia del Tribunal Constitucional no debería ser una excepción, si no la regla, puesto que si hay incremento habrá cuota a pagar y si no, no debería haberla.

¿Dónde está el truco?

La base imponible del impuesto (es decir, el importe que se toma como base para calcular el impuesto), es el importe del incremento de valor del terreno en el momento en que tiene lugar la operación (devengo del impuesto). Entonces ¿porqué este es un impuesto que siempre sale a pagar, independientemente de que el contribuyente haya obtenido una pérdida en la transmisión?

El truco está en la reglas que se utilizan para calcular este incremento. Se parte del valor del terreno en el momento del devengo. En el caso de las compraventas, su valor es el valor catastral.  En teoría debe ser un valor objetivo, que no puede superar el valor de mercado. En la práctica, se organiza en torno a un sistema de valoración, con la aplicación de una serie de reglas, estadísticas, coeficientes de referencia de mercado “inventados” por órdenes ministeriales (Ministerio de Hacienda), etc., etc., de tal manera que, al final se las arreglan para que el valor siempre suba. Es decir, es el valor que la Administración quiere que tenga el terreno. Imaginamos que el Ministerio, el Catastro, los ayuntamientos y demás interesados opinarán de otro modo. Prescinda de valoraciones, las suyas y las nuestras, simplemente pida que le digan cuanto ha evolucionado el valor de su inmueble en los últimos 20 años y luego que se lo expliquen, si pueden.

El resto es historia. Una vez establecida una base imponible positiva ficticia, lo que hagan para calcular la cuota es irrelevante. En definitiva, si la base fuera negativa, es decir, si el terreno ha perdido valor,  no puede haber impuesto.

¿Qué dice el Tribunal Constitucional?

Lo que el Tribunal Constitucional dice en su sentencia es que no puede exigirse al vendedor de un inmueble el pago de un impuesto que grava un incremento del valor que, en realidad, no se ha producido, ya que también se paga cuando el inmueble se ha vendido con pérdidas.

En principio, el Tribunal se refiere a la inconstitucionalidad de varios artículos de la Norma Foral de Guipúzcoa al respecto de la regulación del impuesto. Sin embargo, están pendientes de resolución cuestiones similares respecto a la normativa estatal, por lo que es de esperar que esta decisión se extienda a todo el territorio nacional.

He vendido. ¿Ahora qué hago?

Se plantean varias situaciones posibles. Si ya ha vendido, lo primero que hay que tener en cuenta es que, por efecto de la prescripción, sólo es posible reclamar dentro de los cuatro años siguientes. Dentro de ese período temporal, se pueden reclamar aquéllas liquidaciones que tuvieron lugar respecto de transmisiones de inmuebles que se han vendido en pérdidas. El procedimiento a seguir dependerá del sistema de tramitación establecido por la ordenanza municipal reguladora del impuesto.

Si no ha vendido pero piensa hacerlo, el trámite administrativo es, de momento, el mismo. Mientras que no cambie la ley por acción judicial o por un proceso legislativo, no hay más remedio que cumplirla. Deberá comunicarlo al ayuntamiento correspondiente, quien girará la liquidación que considere oportuna. Contra esa liquidación se ejercerán las acciones legales correspondientes.

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Plusvalía municipal

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